¿Quién adora por ahí a la Aezkoa?
Pues tienes buen gusto, sin duda. Buena tierra. Hace mil años que no escribía en mi querida bitácora. A ver si retomo de nuevo mis escrituras en este sitio...
y ya veo que estás cotilleando mi bitácora de arriba para abajo. Pero bueno, para eso está, ¿no? El sábado te inclinabas un poco con tu chaleco y tu corbatita. Ja ja! No te agobies, que ya verás cuando estemos desbordados de trabajo... Tú, bebe.
Y lo siento por estar tanto tiempo sin escribir en mi querida bitácora. Últimamente ando liadísima y el tiempo no me da para todo. Ahora estoy en la redacción y como no tengo nada que hacer me voy a ir en cuanto pueda para casa. Pero vivo muy lejos y tendré que esperar al autobús.
Por fin he encontrado un hueco en el tiempo para escribir aquí. uf! Últimamente ando liadilla y las 24 horas que tiene el día no me son suficientes. Podría tener el día 48 horas, ¿verdad? Ojalá, pero seguramente seguiría ocupada. En fin, qué cosas. Ley de vida. A ver si en Semana Santa puedo darme un respiro. Tampoco te creas que voy a hacer gran cosa. Me iré al pueblo a respirar aire fresco y a desconectar del mundanal ruido. Esto empieza a sonar un poco poético...
Y mañana son carnavales de mi pueblo y parece que este fin de semana el tiempo se va a portar mejor. Aunque últimamente al acercarse el viernes se nubla y el tiempo se porta mal. Espero que no nieve.
A pesar de que no dejaba de nevar, hacía viento y mucho, muchísimo frio el sábado salí un ratico por ahí. No muy lejos, claro. Se me ocurrió salir al bar del pueblo a tomar un cafecito y como no podíamos ir a otra parte por el tiempo allí pasamos la noche.
Un autobús puede ser -mejor dicho lo es- el lugar idóneo para encontrarte con los personajes más peculiares. Al menos ésa es mi experiencia. Y todavía tiene más gracia el asunto si viajas en un bus que recorre unos cuantos pueblos, más o menos cercanos, cuyos habitantes se conocen entre ellos. O si no se conocen resulta que el que va sentado dos asientos delante del mio es el tío-primo de fulanito que con veinticinco años se fue a vivir a Paraguay y resulta que ahora ha regresado al pueblo. En fin, ¡qué caos!
En Pamplona no deja de nevar y lo peor de todo es que no tengo paraguas para volver a casa. A ver si mejora un poco el tiempo y puedo ir hoy o mañana a mi pueblo. Siempre que llueve se me olvida el paraguas en casa. Parece absurdo pero es así. Si un día está nublado antes de salir de casa pienso: "Lo cojo, no vaya a ser que llueva". Y resulta que al final no llueve.
Después de sobrevivir la dura etapa de exámenes vuelvo a escribir en mi bitácora. No puedo abandonarla; forma ya parte de mi vida. Y ahora estoy en condiciones de escribir porque mi cabeza ya no está enfrascada. Además, hoy hace un día espléndido, bastante primaveral. Aunque por las mañanas hace un frío que te pelas. Pero a pesar de que luzca el sol de una forma tan radiante y el cielo esté tan azul-como para comérselo, se me va la olla- tengo que estar todo el día encerrada en la uni.
Hoy es mi cumple y me autofelicito. No está siendo un día nada especial, la verdad. Eso de que toque siempre mi cumpleaños con exámenes es un poco de fastidio. Pero bueno, ya estoy acostumbrada después de cuatro años de carrera. En fin, cuando terminen ya tendré la ocasión de celebrarlo y disfrutar.
¡Uf! Mañana tengo examen de una asignatura que se llama Información de las Instituciones Comunitarias, pero creo que lo llevo bien. Así que tranquilidad, Virginia. Yo misma me autotranquilizo. Por supuesto que nadie va a hacerlo por mí. Pues nada, la asignatura versa sobre la UE y estas cosas. No sé, pero me voy a quitar mañana de encima un peso impresionante. Y después me quedan cinco exámenes más, pero todo pasa.
Últimamente todo el mundo se echa novio. Al menos eso pasa en mi entorno. A la vuelta de las vacaciones de Navidad lo he descubierto. Ha sido como una explosión de información: "Sabes, bla bla bla... Que tengo novio". "Oye, he conocido a un chico fantástico". O "estoy enamoradísima". No sé qué ha pasado. Si no estamos en primavera ni nada. Menos mal que algunas amigas, como yo, seguimos solas y así nos sirve de consuelo. En fin, que así es la vida. Yo siempre tendré a mi lado el blog. ¡Je je!
El miércoles comencé las prácticas de conducir y fue una situación bastante surrealista. El profe me explicó en cinco minutos cómo arrancar el coche, las marchas y pisar el acelerador y tal. Y a continuación me convertí yo en la protagonista. ¡Qué miedo daba yo en esos momentos!
Aunque ya sea un poco tarde felicito el Nuevo Año a toda la blogosfera. Para variar, una vez más he aguantado en Nochevieja las aglomeraciones de personas. Tendré que buscar alguna alternativa para posteriores 31-D. Pero nunca dejaré de tomar las uvas, a pesar de que siempre me atraganto al comerlas al son de las doce campanadas. El año que viene tendré que comprar de esas de Cofrusa, que vienen ya peladas y todo.
Nochebuena: la noche en la que Papá Noel o el Olentzero reparten los regalos. Por desgracia, estos personajes cada vez se acuerdan menos de mí. Una señal de que voy haciéndome mayor. Pero bueno, cada cosa en su tiempo.
Esta mañana cuando me he levantado comenzada a nevar en mi pueblo. Justamente en la fecha más indicada para alegrar un poco estos días. No me lo he pensado dos veces y nada más desayunar he salido a dar un paseo con mi perra por la nieve. Hace mucho tiempo que no me pillaba una nevada en el pueblo. Y estas cosas hacen ilusión, porque en la ciudad pasan pocas veces y no resulta tan divertido. Al contrario, suele resultar bastante agobiante; te resbalas, los coches salpican barro, etc. La nieve es para la montaña.
Deseo una Feliz Navidad a toda la blogosfera. Espero que el año 2004 llegue cargado de ideas para nutrir todavía más los blogs. Tal vez aun sea pronto para las felicitaciones navideñas, pero no olvidemos que las tiendas, las calles de las ciudades, etc. llevan ya bastante tiempo iluminadas. Y ahora es realmente cuando la Nochebuena está próxima, pero más distante que mañana.
Yo creía que los perros en la boca sólo llevaban a sus dueños las zapatillas o el periódico en las películas. Sin embargo, el otro día en la calle me topé con un perro muy sensato. Su dueña salía del supermercado cargada de bolsas y su fiel can le ayudó a llevar una bolsita pequeña - creo que era de la farmacia-. Ya se ve, un perro puede servir de gran ayuda además de su fidelidad y cariño al hombre.
Hace días me sucedió una cosa increíble con un gato en mi pueblo. Hasta entonces yo pensaba que estos animales sólo arañaban, pero resulta que uno de ellos me mordió. Increíble pero cierto. Yo salía de la puerta de mi casa, y como estos animalitos en un pueblo pequeño andan como Pedro por su casa, le pisé la cola sin darme cuenta. Así que el muy malvado me mordió. Y sí que me mordió, en la pierna, que me dejó la marca de sus dientes y con el paso de los días se me hinchó y esas cosas.
Todavía me acuerdo del último viaje que hice en tren desde Burgos a Pamplona. Fue hacia el 13 de septiembre de este año y regresaba de las prácticas de verano. Estaba triste por una parte pero por otra contenta, porque iba a tener una semana de vacaciones antes de volver a comenzar la universidad. El viaje en tren fue pesado, sobre todo por las maletas que llevaba. Menos mal que un chico marroquí me ayudó a subir las maletas al tren. La típica persona que conoces en el andén porque el tren lleva una hora de retraso y no sabes de qué hablar.