Al volante

Menos mal que hoy ha sido mi segunda clase y he mejorado bastante. Ya cojo las rotondas con soltura y he cogido el truco al intermitente. Nada, que al final no es tan dificíl esto de conducir. Aunque si los coches no tuvieran embrague ni marchas sería más sencillo. Como los autos de choque; simplemente acelerador y freno.
A partir de ahora a conducir todas las mañanas una hora y tengo que tener cuidado con los peatones. Es que a veces resulta dificíl prestar atención a todo: mirar por el espejo retrovisor, pisar a fondo el embrague, cambiar de marcha, poner el intermitente... ¡Uf! ¡Qué lío! En fin, que todo el mundo llega a conducir. Se trata de un obstáculo superable.
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lele -
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