Taquitos de jamón

Y menos mal que al final no nos dio por montarnos en el trineo. Así que tomamos unos potes y no sé si era por el frio, pero los estómagos de los pocos allí presentes comenzaron a pedir comida a gritos. Había que comer algo.
Y yo sabía que en la cocina de la taberna había jamón... Mmmmmmmmmm! ¡Comida! -se me caía la baba como a Homer Simpson-. Sin pensármelo dos veces pedí "permiso" a la "camarera" y me dirigí hasta la cocina para sacar unos taquitos de jamón. Pero no soy nada experta con el cuchillo y los taquitos se convirtieron en tacazos, como mínimo.
¡Ay cuánto jamón comimos! Y que bien lo pasamos,por supuesto. Nos divertimos simplemente con nuestra presencia, desvario y cotilleismo. Eso está bien.
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maitane -
kovi -