Algunas poesías (o algo parecido) de mi propia cosecha...

Una niña corre sobre el mar.
Sus cabellos rubios
brillan con el reluciente
y blanco sol. Sus dorados
rizos resplandecen
en las olas del mar. Pero sus
lágrimas caen sobre las aguas marinas
aumentando el salado caudal.
Las nubes comienzan a tapar el
celeste cosmos, oscurenciéndose así
la penumbra que acompaña
a este desdichado amanecer.
El canto de las gaviotas
se convierte en silencio,
la claridad en tenebrosa oscuridad,
el ánimo en llanto y el alma de
oro vuela hasta el cielo.
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Raquel E. -